Reglas de conducta versus valores de la empresa: Cual rinde mayor beneficio?

En una empresa, casi todo el mundo sabe qué son las reglas de conducta pero pocos entienden el propósito e utilidad de los valores.  Para muchos supervisores, llamar la atención y aplicar  el código disciplinario  es la herramienta por excelencia para modificar conducta en el trabajo. Les quiero presentar una alternativa-  probada-  desde el punto de vista de la motivación.  Me refiero a sacarle provecho a los valores de la empresa.

La manera particular en que se hacen las cosas en una empresa constituye su cultura.  Cada empresa tiene su cultura particular. Se  desarrolla a base de los valores y prácticas del grupo  que la compone.  Dicho de otra manera, la cultura en tu empresa es un reflejo de sus valores.

Dado que los valores definen la cultura debemos preguntarnos si  estos están forjando el ambiente de trabajo que deseas. Aún recuerdo la cultura particular de lugares donde trabajé y no todas me traen buenos recuerdos.  Me viene a la memoria   una empresa  que sufría de una rotación exagerada de empleados.  Pienso que la gente simplemente no le tenía mucha lealtad o apego a esa empresa porque existía un ‘grupito’ de jefes que no inspiraban confianza.  Mi impresión era que los que ascendían lo lograban  adhiriéndose  a los valores de  condescender y adular a este ‘grupito’. Los que no estaban dispuestos a enjabonarlos se iban.  Hoy en día la empresa  es una fracción del tamaño que  una vez fue. Para mí la razón es obvia.  Considero que su cultura toxica la envenenó.

Si no tienes valores definidos, considera redactarlos.  Igual que tienes un  manual de empleados, los valores deben estar por escrito.  Piensa en los valores como los principios ideales que debe tener toda persona que trabajan en la empresa.

Los valores surgen de la misión y visión de la empresa.  La misión es la razón de ser, lo que la define;  su propósito de negocios- de existir.

La visión es su destino; el fin último.  Dado lo que hace la empresa en particular, la visión es hacia donde se dirige el negocio.  Por lo general son metas a muy largo plazo, inspiradoras, benefician a muchas personas y son casi imposibles de cumplir.

Los valores definen las personas que van a ir en ese viaje.  Cuando redactas valores, la pregunta que te debes hacer es-  que tipo de personas quieres que te acompañen en esa misión? Cuál sería el perfil ideal?  Otra pregunta importante es- ¿Qué valores tú crees que han contribuido al éxito de la empresa durante estos años?  ¿Qué fortalezas de carácter te vienen a la mente en esos momentos que la empresa ha estado en su mejor momento?  ¿Cómo eran las personas?  ¿Qué características las definían?

Los valores usualmente se redactan primero con una palabra seguida de una definición. Mire el ejemplo de una empresa de telecomunicaciones- “Crecimiento. En nuestra Empresa estamos convencidos que cada quién, conforme a sus capacidades, debe mantener una superación y un desarrollo a lo largo de toda su existencia. Las personas —al igual que las empresas— somos seres en potencia y en desarrollo; jamás estamos terminados, siempre existe una nueva posibilidad, y únicamente creciendo podremos conocer y desarrollar nuestras capacidades.. .”

Podemos ver el conjunto de valores y las reglas disciplinarias como los limites opuestos de  tolerancia  en  la conducta de los empleados.  Cuando los empleados operan desde los niveles más altos, su conducta se asemeja a los valores enunciados en la empresa.  Cuando la conducta está en los niveles más bajos, se tropiezan con las reglas de conducta.

En un extremo está la conducta ideal, en el otro la inaceptable. Es como el medidor de aceite en el automóvil.  Cuando la vara está en la marca superior, hay mucha tolerancia y opciones.  Cuando el marcador está en la raya o por debajo, es motivo de urgencia pues si no se corrige rápidamente la situación,  el motor puede averiarse más allá de su posible reparación.

Operar desde los valores es trabajar la conducta desde la perspectiva de posibilidades. Aquí el reto es como impulsar la conducta ideal.  Operando desde las reglas disciplinaria es enfocarse en los problemas; no las virtudes del empleado. Dos visiones muy diferentes.

Reforzar conducta  positivamente mueve las personas hacia la conducta ‘premiada’ o ‘valorada. Eso es psicología 101. Está probado que  reforzar negativamente la conducta rinde pobres resultados. Me refiero a señalar, disciplinar, castigar, llamar la atención, amonestar.  Claro llegan esos momentos de urgencia;  no queda más remedio. Muy tarde ya para hablar de valores.

Si tu empresa no tiene valores establecidos o se han reducido a letra muerta enmarcada que adorna las paredes, pues están manejando la conducta de manera unidimensional.  Solo utilizan como parámetros – lo negativo e inaceptable.  Se resaltan las faltas, deficiencias y  los problemas. Si el empleado hace algo bien, pues no pasa nada o no se entera.

Si las ventajas de trabajar positivamente la conducta están probadas, ¿Por qué  no se utilizan más a menudo en vez de descansar tanto en las reglas disciplinarias?

Pienso que trabajar con los valores es una materia que requiere más pensamiento para implantar y aunque importante no es urgente y por lo tanto se pierde entre las prioridades inminentes del día a día operacional.  Redactar reglas disciplinarias es algo poco complicado. Se enumera la conducta inaceptable, se establecen penalidades y tal vez algún proceso.

Crear una plataforma para identificar,  establecer, difundir y solidificar los valores   es una actividad mucho más compleja que  requiere dedicación y compromiso sostenido. Sin embargo, las recompensas serán mucho mayores.  Bien implantado el proceso, debes esperar un aumento considerable en el compromiso de los empleados, la productividad y las ganancias.

About RA Fleming

Fleming works with businesses and their leaders for long-term profits and sustainability.