En esta época muchos tratamos de fijar metas para el año nuevo pero al cabo de un tiempo nos damos cuenta que no estamos cerca de cumplirlas o siquiera las hemos empezado a trabajar. Un estudio reveló que el 25 por ciento de las resoluciones de nuevo año nuevo son abandonadas en la primera semana. Dos meses después, sólo el 60 por ciento de las personas mantiene sus resoluciones. Para junio, solo el 38 por ciento aun las mantiene.
Para evitar caer en esta trampa, te sugiero establecer metas inteligentes y trabajar con tu actitud. Primero hablemos de metas.
Metas
Tener metas inteligentes significa estar absolutamente claro de lo quieres lograr y porqué. Dado que se trata de tu destino, te conviene estar claro hacia donde te diriges y que te mueve a ello.
Si no tenemos metas, llegamos a los sitios por casualidad. Las metas deben ser inteligentes y esto requiere que sean- especificas, que las puedas medir, alcanzables, realistas y con un periodo de tiempo para cumplirse. Metas específicas significa especificar- qué, dónde, cuándo y cómo lo vas a hacer. Medir es una herramienta para saber si las cumpliste.
Con una fecha límite fijas la fecha de cumplimiento. Por ejemplo no es lo mismo la meta de ‘bajar de peso’ que ‘bajar 20 libras para mayo de 2010’. Ser realista significa tomar en consideración los recursos y capacidades con que cuentas.
También te conviene saber porqué persigues esa meta. En nuestra búsqueda por ese resultado intangible futuro descuidamos lo único que nos puede traer plenitud y felicidad- el ahora. De manera que una parte integral de cualquier meta es el proceso de llegar a ella. La trayectoria. Lo que se vive momento a momento. Si es amargo el camino, probablemente te darás por vencido o si cumples tu cometido debatirás si el esfuerzo valió la pena.
La Actitud
¿Crees que puedes convertirte en una persona saludable y atlética con la actitud de una persona sedentaria? Imposible. Así pasa con en todas las áreas de la vida.
La actitud es lo único sobre lo cual tienes control. Aunque tengas las metas más inteligentes, no sabemos lo que el destino tiene para ti. Sin una actitud positiva, las probabilidades de lograr tus metas disminuyen grandemente. Tener una actitud adecuada es la clave para poder manejar de manera exitosa las dificultades y barreras que encontraras en el camino. Debes tomar tiempo para ejercitar, desarrollar y cultivarla.
Si comienzas a adoptar las actitudes positivas del tipo de persona que tratas de convertirte en el futuro, se te hará mucho más fácil actuar y lograr tus objetivos. En su libro Keys to Success, Napoleon Hill ofrece excelentes sugerencias para reforzar nuestra actitud. Aquí te brindo unas cuantas:
-Busca una persona que consideres es o haya sido la mejor del planeta y trata de emularla lo más que puedas.
-Crea el habito de- todos los días-decir o hacer algo que haga a otra persona sentirse mejor; una llamada, una postal, un correo electrónico, un libro.
-Rompe con los malos hábitos; abstente de tus vicios uno a la vez por un mes hasta que le enseñes a la mente quien es el jefe.
-No te cantes víctima o te cojas pena. Piensa que nadie puede herir tus sentimientos sin tu permiso o colaboración.
-Cultiva la tolerancia, paciencia y flexibilidad. Mantén una mente abierta a temas y personas no importa sus creencias.
-Da gracias todos los días por tus bendiciones. No tomes las cosas como dadas.
Trabajando tu actitud y unas metas específicas estarás, listo para crear tu plan de trabajo- aquellas actividades que te llevarán a donde deseas llegar.
