Para las empresas, el coaching a ejecutivos (executive coaching) se ha convertido en una excelente opción para desarrollar el liderazgo de sus empleados y no necesariamente requiere personas externas para ponerlo en práctica. No obstante existe confusión en cuanto a que es el coaching y que puede lograr.
Existen diversos métodos para aumentar las capacidades de los empleados. Ejemplos incluyen el adiestramiento formal e informal, talleres, charlas, rotaciones de trabajos, evaluaciones periódicas, reconocimientos y recompensas. A diferencia de estos procesos que tienden a ser estandarizados y específicos, el coaching es flexible e individualizado y permite ser utilizado en diferentes contextos y para múltiples propósitos.
El coaching ejecutivo (executive coaching) es simplemente el desarrollo profesional de un líder mediante un proceso individualizado. La primera impresión es que se asemeja a una conversación entre dos personas. Lo que pasa que la misma tiene un propósito. Se lleva a cabo en privado, entre el participante y el coach mediante un dialogo cuyo propósito incluye el descubrimiento personal, la identificación de objetivos y planes para lograrlos.
A pesar de que los adiestramientos y talleres corporativos son muy populares, la realidad es que a la larga no producen los resultados esperados. Se basan en una premisa equivocada- que si la gente entiende, lo harán (Goldsmith). Desafortunadamente, la realidad humana no opera así. ¿Cuantas cosas nosotros sabemos que nos benefician y no les hacemos caso? ¿Cuantas cosas sabemos cómo hacerlas correctamente pero las hacemos distintas- a nuestra forma?
La culpa la tiene nuestra mente y los pensamientos que genera y no genera. A veces no es que ‘no sabemos’; es que ‘no sabemos que no sabemos’. Otras veces nos aferramos a ciertas creencias limitantes o le hacemos caso a esas voces que nos dicen que no; aquellas que nos encarcelan dentro de puntos de vista limitados que al final sabotean nuestro deseo iniciar cambio.
El coaching ejecutivo no es algo nuevo. La mayoría de nosotros hemos tenido alguien en algún momento que se tomó el tiempo para ayudarnos a ver nuestras fortalezas, a ver el mundo de otra manera, a desechar actitudes que nada aportaban en nuestras vidas. Quizá fue un familiar, un maestro, el coach de deportes o un amigo que con sus palabras de aliento nos motivó a hacer las cosas distintas y romper alguna barrera mental. ¿Cuantas veces no hemos tenido conversaciones con personas y durante la misma algo nos hace ‘click’ y de repente nuestro punto de vista se expande, vemos nuevas posibilidades?
Gran parte del proceso de coaching es asistir al cliente a expandir su punto de vista y a que aumente el número de opciones que tiene a su favor para actuar ante una situación. El coach es un facilitador; no un consultor. Guía. No dirige o instruye al ejecutivo por su proceso.
El coaching ejecutivo tiene un enfoque empresarial pues se da en el contexto de una relación de trabajo y se enmarca dentro de un propósito de negocios. Se trae el coaching para lograr un objetivo de la empresa mediante el desarrollo del empleado siendo ‘coachado’. Estos objetivos pueden ser por ejemplo desarrollar un grupo de líderes que puedan en el futuro cercano asumir puestos de mayor responsabilidad o desarrollar en personas claves ciertos comportamientos críticos para el éxito de la empresa. Aunque se enfoca en el desarrollo del liderazgo, dado el fuerte impacto en la persona, el coaching ejecutivo también se usa para muchos otros propósitos. Por ejemplo, se pueden ofrecer como beneficio exclusivo para retener a los empleados ‘top’, para manejar transiciones entre puestos, facilitar el ascenso en puestos e incluso para manejar problemas de rendimiento.
Los coaches puden ser desarrollados internamente o contratados de afuera. Cada uno tiene sus ventajas y desventajas. Lo importante es que esté capacitado pues eso hará la diferencia de lograr metas o fracasar.
Según una encuesta en Estados Unidos, las empresas que tienen programas establecidos de coaching seleccionan sus recursos considerando los siguientes factores relacionados a las cualificaciones del coach: la empatía entre coach y el cliente; experiencia en negocios y tratar con ejecutivos al nivel que está el cliente; bien recomendado; coach encaja con la cultura de la empresa; conoce la industria; que tenga grados universitarios postgraduados; costos; certificaciones independientes como ICF.
