Barreras que limitan el ascenso en el trabajo

En la década de los 60 se puso de moda el concepto del ‘Peter Principle’. En el contexto del trabajo, se refería a que los empleados  ascienden en la medida que son competentes.  Llega un momento que la complejidad del trabajo los domina. Entonces cesan de ascender y  ahí permanecen en incompetencia. Esto sugiere que  con el tiempo los trabajos terminan siendo ocupados por personas  incompetentes para ejercer sus funciones.  La propuesta tiene algo de cierto y eso me trae al tema de las destrezas gerenciales y de liderazgo.  Para ser un ejecutivo exitoso no basta con ser bueno en la parte técnica de su trabajo.
En su más alto nivel, el ejecutivo a cargo de la empresa debe ser muy diestro en las relaciones humanas. Mientras delega en otros  aspectos  técnicos de su trabajo, el jefe deberá enfocarse en maximizar su  habilidad de reclutar, retener, enfocar y liderar las personas del más alto calibre para asegurar el futuro de la empresa.    El éxito del líder  dependerá de su habilidad  de escuchar, comunicar,  resolver problemas, tomar decisiones a tiempo, enfocarse en lo importante, manejar su tiempo y ser fuente de inspiración para otros.
Para desarrollar cada una de estas áreas hay bibliotecas enteras de información, técnicas y estrategias. Una dificultad para mejorar es que la persona desconoce o rehúsa aceptar que tiene una barrera.  Otra es que aun cuando sabe que hacer, no toma acción.  En estos casos un coach ejecutivo es de mucha ayuda.
El primer paso para corregir una limitación es saber que la tenemos. El coach le da una perspectiva distinta al ejecutivo y le ayuda a obtener retroalimentación en cuanto a su comportamiento de forma que cobre consciencia de sus limitaciones.  El coaching crea un proceso mediante el cual el ejecutivo identifica donde está, hacia  donde quiere ir y cuales son las barreras que lo detienen.  Con la asistencia del coach, crean un plan de trabajo individualizado para trabajar las áreas seleccionadas  estableciendo metas a corto y mediano plazo. El que aspire a ser un líder debe reconocer que- como dice Zig Ziglar-  su actitud no su aptitud determinará su altitud. Para ocupar exitosamente un  puestos directivo se requiere  trabajar en  la conducta personal; ello para poder cultivar y desarrollar destrezas  impecables de comunicación y persuasión.  De lo contrario el ejecutivo se quedará rezagado en la incompetencia de su último puesto.