La experiencia es sumamente importante, pero no del tipo que piensas. No hablo de los años que lleva una persona haciendo determinado trabajo- “tengo 10 años de experiencia como ingeniero”. Esta no es tan importante. Como dice el autor Dr. Stephen P. Robbins, a veces 2o años de experiencia es meramente un año de experiencia repetida 20 veces. Yo le añadiría a esta aseveración que puede ser repetida 20 veces con mediocridad. Lo que verdaderamente cuenta es la calidad de esa experiencia.
Cuando damos soporte a empresas para reclutar personal, ponemos mucha atención a la experiencia pasada en términos de la calidad de labor que la persona realizó; y es que la conducta pasada es un buen indicador de como va a ejecutar la persona en el futuro. Esto porque las acciones que nosotros los seres humanos tomamos dependen de nuestras actitudes/ maneras de ser que a su vez dependen de nuestros pensamientos y creencias. Estos rasgos no se cambian de la noche a la mañana.
Yo puedo conocer las mejores técnicas de venta pero mi actitud puede impedir que algún día me convierta en buen vendedor. Por ejemplo, si pienso que todos los vendedores son tramposos, pues no hay manera que yo me destaque en ese campo. No importa los años que dure haciendo el trabajo. Igualmente si soy una persona irresponsable, de nada sirve que me den adiestramientos continuos. Al final haré lo que me de la gana.
Algo muy importante merece señalarse. Una cosa es el cuento y otra la realidad. Las personas siempre tienen una historia idealizada sobre ellos mismos que no necesariamente concuerda con su conducta. ¿Cuantas veces hemos escuchado a personas muy informales decir, “yo soy una persona muy responsable”? Los cuentos se tornan más fantasiosos durante las entrevistas. No nos dejemos engañar.
Prestemos menos atención al cuento y mucho más a los resultados que la persona ha tenido en el pasado. Al examinar la calidad del trabajo anterior, comenzamos a conocer la persona, sus actitudes y conducta. Esa es la experiencia que cuenta.
